ILO, una alternativa para el comercio exterior

Históricamente y por su condición de país mediterráneo, Bolivia ha sufrido permanentes perjuicios en su desarrollo económico debido a la dependencia de su comercio exterior del tránsito por territorios y puertos de países vecinos.

Esa situación empeoró en los últimos años como consecuencia de los constantes problemas suscitados en carreteras y puertos chilenos, debido a conflictos laborales y de otra índole, lo que ha derivado en perjuicios a las exportaciones e importaciones bolivianas que, en más del 70% del total, pasan por el vecino país.

Lo anterior derivó en que la población boliviana, en general, y los operadores del comercio exterior, en particular, hayan comenzado a exigir al gobierno soluciones a la complicada situación.

Las demandas empresariales, de los transportistas y de otros actores afectados apuntan a dar celeridad a las gestiones para contar con facilidades en el puerto peruano de Ilo, para las operaciones bolivianas de comercio internacional.

Por la importancia del tema para la población en su conjunto y en especial para los actores involucrados en el ámbito comercial internacional del país, este medio acudió a la Administración de Servicios Portuarios – Bolivia (ASPB), a realizar las consultas correspondientes, en torno a la situación en que se encuentran las gestiones sobre el puerto peruano de Ilo.

Las consultas fueron dirigidas al gerente ejecutivo de la ASPB, David Sánchez, quien explicó que las autoridades de esa institución realizan permanentes gestiones para buscar los objetivos de contar con una terminal portuaria con participación boliviana en la administración de Ilo, para ofrecer a los operadores nacionales mejores condiciones que las que tienen en puertos chilenos.

Sánchez dijo también que el interés no solo es de los bolivianos, sino también de la población y autoridades peruanas, especialmente del sur de ese país, por los beneficios que generaría para ellos el movimiento económico en esa región.

“Hay gran interés en el sur peruano. Han inaugurado una nueva carretera para facilitar el acceso a Ilo. Para el sur peruano es muy importante que Bolivia lleve su carga internacional por esa región y sus puertos”, manifestó días atrás el gerente ejecutivo de la ASPB, en entrevista con este medio en La Paz.

Intereses empresariales

Sin embargo, en el largo proceso hacia el objetivo de lograr facilidades para el comercio internacional boliviano en el puerto peruano de Ilo, existen también grandes intereses económicos de empresarios del área del transporte naviero, que se oponen a los propósitos de Bolivia, advirtió Sánchez.

“Son empresarios del Perú y de Chile que tienen una gran influencia y un manejo casi monopólico de varios puertos. Además tienen importantes inversiones, no solo en puertos sino en transporte naviero. Es probable que a esos empresarios, a esos grupos, no les convenga que el sur peruano se constituya en una alternativa para el comercio boliviano”, explicó.

El gerente ejecutivo de la ASPB añadió que los grupos empresariales que controlan las operaciones portuarias en el norte de Chile tienen también influencia en círculos políticos peruanos.

En ese contexto, la autoridad boliviana dejó entrever que la tardanza en el Congreso peruano en la ratificación de los acuerdos sobre Ilo, suscritos por los mandatarios de Perú y Bolivia, en 1992 y 2010, se debe a la “influencia de grupos empresariales”.

“Por supuesto hay empresarios que tienen mucha incidencia en la política peruana. El Congreso peruano ha impedido desde 2010, pese a la petición del entonces presidente del Perú, Ollanta Humala, la ratificatoria del Acuerdo Marco sobre Ilo”, manifestó Sánchez.

El ejecutivo expresó también su preocupación ante lo que –dijo- podrían hacer esos grupos empresariales para impedir que Bolivia consiga sus objetivos en el sur peruano y sigan dependiendo del norte chileno.

“Imagino que hay grupos y grupos que van a impedir que este objetivo (Ilo administrado con participación de Bolivia) se plasme. Habría que analizar cuál es el peso político de algunos grupos empresariales, que están con inversiones en ambos países (Chile y Perú) y que obviamente, de acuerdo a lo que sabemos, hacen que la parte administrativa y la política se mueva en esa visión más empresarial”, enfatizó.

El beneficio sería para ambos países

El gerente ejecutivo de la ASPB insistió en que es imprescindible que se entienda lo beneficioso que sería para Perú y Bolivia, que el comercio boliviano de y hacia mercados de ultramar por el Pacífico, se desarrolle a través del puerto de Ilo.

“Es una necesidad que los pueblos puedan entender que para Bolivia la zona de influencia –se entiende para el Pacífico-, sin duda alguna está en todo lo que es el sur del Perú, como que para el sur peruano es gravitante Bolivia”, agregó.

Estrategias

La autoridad boliviana explicó que para alcanzar los objetivos trazados, es necesario generar estrategias dirigidas a “potabilizar” el comercio boliviano internacional por el sur peruano.

Dijo que, por un lado, se tiene avances importantes en la construcción de la nueva carretera entre La Paz y Tacna, que va significar una hora menos de recorrido para el transporte internacional de carga; y que, por otro, se cuenta con otro factor de incidencia: el tren bioceánico, que unirá el Atlántico con el Pacífico y concluirá en el sur peruano.

Otras medidas de carácter estratégico que se busca lograr son la implementación de una agencia aduanera boliviana en Ilo y la aprobación de un manual operativo, para que la ASPB pueda tener presencia en ese puerto peruano, informó Sánchez.

La autoridad explicó que las acciones mencionadas constituyen procedimientos que se desarrollan de manera paralela e independiente a los convenios binacionales y que tampoco tienen relación con la licitación de la concesión de esa terminal portuaria, en la que también se tiene previsto participar con la empresa estratégica de la ASPB.

ILO y el acuerdo marco

El Acuerdo de Ilo suscritos entre los mandatarios de Bolivia y Perú es considerado uno de los más importantes procesos de integración alcanzados entre ambas naciones.

El acercamiento, el mayor del siglo XX, se logró el 24 de enero de 1992; con la firma de un protocolo por el entonces presidente del Perú, Alberto Fujimori, y su homólogo de Bolivia, Jaime Paz Zamora.

Ambos suscribieron el Convenio de Amistad, Cooperación e Integración “Gran Mariscal Andrés de Santa Cruz”, que no solo incluía la cesión en favor de Bolivia de cinco kilómetros de playa en la localidad peruana de Ilo para un puerto, una zona turística, otra industrial y una zona franca, sino distintos acuerdos dirigidos a integrar a los dos países con una serie de compromisos.

Bolivia, en contrapartida, concedía similares derechos y facilidades a Perú en Puerto Suárez, Santa Cruz; en la frontera boliviana con Brasil. Aquello permitiría a Perú contar con una salida hacia el océano Atlántico, a través de la hidrovía Paraguay-Paraná-Río de La Plata.

En el marco de los Convenios de Ilo, se suscribieron varios instrumentos: la Declaración Presidencial; el Convenio Marco Proyecto Binacional de Amistad, Cooperación e Integración Gran Mariscal Andrés de Santa Cruz; tres convenios específicos (sobre participación de empresas bolivianas en la zona franca industrial de Ilo; participación de Bolivia en la zona franca Turística de playa; y, sobre facilidades para el tránsito de personas entre los territorios de ambos países), además del proyecto para el desarrollo empresarial en la cuenca del lago Titicaca.

En cuanto al convenio sobre la zona franca industrial (Zofri), se acordó que Bolivia designe a la empresa que participaría en la misma, además de que tener la obligación de propiciar la constitución de la empresa promotora, a la que la junta de administración de la Zofri – Ilo le entregaría la administración por un plazo de 50 años (art. 2); en una concesión de aproximadamente 163.5 hectáreas.

También se acordó que, en el área concedida, se permitiría la importación de bienes y/o su reexpedición exclusivamente a Bolivia o a terceros países, “no estando afecta dicha operación a tributo alguno” (art. 10).

“De igual forma, se le concede a Bolivia las más amplias facilidades para la utilización del puerto de Ilo (art. 11) y Bolivia otorga al Perú beneficios similares en Puerto Suárez (art.13), el mismo que se conecta con el Atlántico a través de hidrovías”.

Sobre el aporte de Bolivia

El documento estipula que “Bolivia se compromete a colaborar en la captación de financiamiento para el mejoramiento de las instalaciones portuarias (art. 11) y ambos gobiernos acuerdan otorgarse facilidades para operar sistemas intermodales y/o multimodales de transporte de y hacia cada uno de ellos, así como para las cargas provenientes de terceros países en tránsito por sus respectivos territorios. También asumen la obligación de mejorar el uso del corredor ferro-lacustre Matarani-La Paz y el ferrocarril Santa Cruz-Puerto Suárez”, entre otros aspectos.

Críticas y objeciones

Según informaciones de la época, hubo varias críticas y objeciones al Acuerdo binacional. Uno tenía que ver con el hecho de que haya sido suscrito por los presidentes de ambas naciones, sin ser refrendado por los ministros, lo que derivó en que sea considerado más que un convenio, “una declaración”.

Esa observación fue disipada cuando el Acuerdo fue aprobado por la Resolución Legislativa 26134 del Congreso peruano, el 7 de mayo de 1993.

En cuanto a las objeciones, la mayor susceptibilidad surgió en Chile, donde sectores empresariales vinculados con las actividades portuarias temían el desvío del comercio boliviano hacia el puerto de Ilo, por los perjuicios que provocaría aquello a los puertos chilenos de Arica, Iquique y Antofagasta.

Falta de decisión del gobierno y empresariado boliviano

En declaraciones a Diario Uno del Perú, Óscar Maurtua de Romaña, quien fue embajador peruano en Bolivia en 1992, dijo que el Acuerdo sobre Ilo no alcanzó los objetivos trazados, debido a que “el empresariado boliviano y su gobierno no se decidieron a hacer las inversiones que, en beneficio propio, suponen apostar por ella”.

El diplomático aclaró, sin embargo, que las posibilidades para que Bolivia aproveche plenamente las concesiones establecidas en el Acuerdo sobre Ilo están vigentes y aún pueden ser aprovechadas.

“Se han perdido algunos quinquenios a tal punto que está pendiente en el Congreso de la República la ratificación de un Protocolo Modificatorio de los Convenios de Ilo en el 2010 (el documento fue suscrito por los mandatarios Alan García del Perú y Evo Morales de Bolivia); pero que, mientras esto sucede, no le impide a Bolivia acogerse a los beneficios otorgados por el Perú, ya que los convenios de Ilo de 1992 se encuentran plenamente vigentes; y, por ende, están dichas facilidades a su disposición”, afirma la publicación de Diario Uno, sobre las afirmaciones del ex embajador Maurtua.

El ex embajador dijo, según el rotativo peruano Diario Uno, que “la concreción de los Convenios de Ilo dependerá de la visión y audacia del empresariado boliviano, que debe saber aprovechar esta interesante y generosa opción que le ofrece el Perú, que redundará en beneficio de la población de ambos países”.

Se debe informar finalmente que las declaraciones del ex embajador peruano en Bolivia al Diario Uno del vecino país fueron publicadas en enero de este año, por lo que tienen absoluta vigencia.


 

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