Edición 29

Editorial

CON LA NATURALEZA A NUESTRO FAVOR

Bolivia no solamente es rica en recursos minerales e hidrocarburíferos; también cuenta con abundante agua dulce que discurre por diversos ríos a lo largo y ancho de su territorio; un verdadero regalo de la naturaleza que no lo estamos aprovechando en su real magnitud. Aplicando alta tecnología actualizada, podemos beneficiar a la agricultura con muchos y buenos canales de riego, con lo que se incrementaría el rendimiento productivo por hectárea. Y no solo eso, también podríamos darle un uso efectivo en la generación de energía hidroeléctrica tanto para consumo interno como para venta al exterior. 

El rubro que mayor beneficio podría recibir y con efecto multiplicador es el sector logístico. Bolivia puede instalar una infraestructura moderna de transporte fluvial lo que le permitiría incrementar tremendamente su comercio interno y externo, con su consecuente estímulo para el crecimiento del sector productivo y agroexportador. Consideramos que, para lograr este objetivo el gobierno debe crear una institución paraestatal autónoma, que se encargue de diseñar, planificar y ejecutar, la construcción de puertos con sus respectivas redes fluviales.

En el Canal Tamengo, ya tenemos tres puertos, falta ampliar y activar puerto Busch en la hidrovía Paraguay – Paraná; pero también amerita instalar una infraestructura portuaria en Puerto Villarroel (Cochabamba) y dos más en el departamento de El Beni; necesitamos interconectarnos con Porto Velho y de ahí hacia el Amazonas para salir al Atlántico y para eso, tenemos que instalar otro puerto en Guayaramerín. No está mal que cada región o departamento abogue por lo suyo, pero sería mucho mejor, si el Gobierno nacional adopta como política de Estado, la estrategia de desarrollar su infraestructura portuaria, con el apoyo de un organismo paraestatal autónomo.

El Director

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