Edición 17

Editorial

Infraestructura y crecimiento

El comercio exterior boliviano continúa creciendo, no obstante los obstáculos que tiene el sector exportador de productos no tradicionales; principalmente por la asignación de cupos, así como por su condición de país mediterráneo que igualmente afecta a los importadores; sin embargo, esas limitaciones son fáciles de solucionar con las variadas alternativas con que contamos. En el primer caso, depende principalmente de voluntad política, más ahora que el circulante ha disminuido cerca del 50% por las razones que ya todos conocemos, por cuanto determinar la libre exportación sería una medida acertada, que además contribuiría a incrementar las ansiadas divisas que inyectarán mayor liquidez a la demanda interna.

En cuanto al traslado de mercadería a través de puertos del océano Pacífico, Arica, Iquique y Antofagasta (Chile) son los tradicionalmente más utilizados, con todas sus complejidades de orden fronterizo y político especialmente. En cuanto al sur de Perú, si bien ofrece alternativas interesantes mediante Ilo y Matarani, por ahora gran parte de su capacidad de recepción es utilizada por carga peruana y, para brindar las condiciones necesarias a la mercadería boliviana, se tiene que efectuar inversiones de envergadura, principalmente en Ilo, que aunque beneficiará mucho a Bolivia, llevará su tiempo concretarlo.

La necesidad de desarrollar el comercio exterior del oriente boliviano ha inducido a los empresarios de esta región a buscar salidas hacia el Atlántico. Construyeron en el canal Tamengo, puerto Aguirre, luego Gravetal y posteriormente puerto Jennefer que, saliendo por el río Paraná, llega a puerto Rosario en Argentina o a Nueva Palmira en Uruguay. Pero esas no son las únicas alternativas con las que cuenta Bolivia; recientemente un grupo de líderes institucionales, hicieron un recorrido desde Riberalta pasando por Guayaramerín hacia Porto Velho (Brasil), para inspeccionar in situ las posibilidades de traslado de mercadería a través del río Madeira para llegar a Manaus en el Amazonas y finalmente desembocar al Atlántico.

Las diversas alternativas portuarias con que contamos, cada una con sus diferentes características, no deben frenar el proyecto puerto Busch como principal salida a países de ultramar, que beneficiará en primera instancia al comercio del oriente boliviano; sin embargo, contribuirá económicamente al crecimiento global del país. Las limitaciones despiertan desafíos, Bolivia cuenta con una iniciativa privada emprendedora que necesita del soporte estatal para concretar emprendimientos de magnitud. Corresponde al gobierno boliviano, determinar prioridades en cuanto a inversiones se refiere, anteponiendo las necesidades de desarrollo por encima de la ideología partidaria.

El Director

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