Edición 10

Editorial

Desburocratización y eficiencia

La Asamblea Legislativa Nacional está dando un gran paso al empezar a analizar un proyecto de ley que permita simplificar los trámites que se requieren para la creación y funcionamiento de empresas. Diversas instituciones nacionales e internacionales, han venido insistiendo de manera constante sobre la necesidad de reducir los papeleos que se requieren para formalizar las unidades productivas, argumentando que su aplicación reducirá la informalidad con el consecuente beneficio para el país, vía incremento en la recaudación impositiva y mayor generación de fuentes de empleo.

La informalidad es una tabla de salvación, para las personas que por diversas razones les cuesta conseguir empleo formal y para aquellos emprendedores que ven difícil, costoso y engorroso tener que pasar por las diversas entidades públicas involucradas en la creación de las unidades productivas; pero no es solo eso, tener que cumplir de manera rigurosa con el pago de diversos aportes e impuestos desde el inicio de operaciones, es lo que más corre a los pequeños emprendedores con reducido capital y, si a ello le agregamos las excesivas cargas sociales que derivan de una ley laboral rígida, ya tenemos instalado el escenario perfecto para el incremento de la informalidad.

El pequeño empresario aspira a ser mediano, este luego se proyecta a ser grande y es natural y favorable que el emprendedor genere riqueza porque se benefician todos (empleador, trabajador y Estado) en la proporción que le debe corresponder a cada uno, de acuerdo a la dedicación y esfuerzo desplegado en beneficio de ese crecimiento. La decisión del gobierno de simplificar el papeleo para la constitución de empresas, es sin duda alguna una buena señal para la atracción de inversión extranjera; si bien todavía faltan hacer otras correcciones que brinden certidumbre al emprendedor, ya se está dando el puntapié inicial para lograrlo, se percibe una buena intencionalidad.

El Director

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